¿Qué pasos seguimos cuando organizamos los embalajes y trincajes en las instalaciones del cliente?
Cada proyecto de embalaje y/o trincaje tiene sus particularidades, y no todos pueden desarrollarse correctamente en nuestras instalaciones. Cuando se presenta este escenario, valoramos con nuestros clientes la posibilidad de realizar los trabajos en sus propias instalaciones.
Si acordamos que esta es la mejor opción, nos ponemos en marcha para implementar las medidas de Coordinación de Actividades Empresariales (CAE), con el fin de garantizar unas condiciones de seguridad adecuadas.
¿Por qué realizar un embalaje o trincaje en las instalaciones del cliente?
El motivo más habitual por el que una empresa puede preferir que el embalaje o el trincaje se realice en sus propias instalaciones es el tamaño o peso de la mercancía. Determinados equipos industriales no pueden trasladarse con facilidad a otro lugar sin embalar o trincar previamente, por lo que trabajar directamente en planta suele ser la solución más eficiente.
También puede deberse a causas relacionadas con el funcionamiento de la maquinaria; por ejemplo, cuando esta debe permanecer instalada hasta el último momento o cuando es necesario desmontarla parcialmente para su transporte.
Y, en otras ocasiones, ocurre que el embalaje debe adaptarse a una secuencia concreta de desmontaje, manipulación y expedición. Al final, la decisión depende de las características de cada proyecto. Lo más importante es que la solución permita proteger adecuadamente la carga y trabajar con seguridad.
La CAE: coordinación antes de entrar en las instalaciones
Cuando una empresa externa accede a las instalaciones de otra para realizar un trabajo, hay que aplicar las medidas englobadas en la Coordinación de Actividades Empresariales para garantizar la seguridad.
En España, la CAE se establece en el artículo 24 de la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales y en el Real Decreto 171/2004, y su finalidad es que las empresas que comparten un centro de trabajo coordinen sus actividades preventivas para evitar riesgos derivados de la interacción entre sus trabajos.
Las instrucciones que solicitamos y las medidas preventivas que seguimos variarán según las características del proyecto y de las instalaciones. Por eso, cumplimentar estos requisitos con antelación es esencial para evitar incidencias y retrasos. La CAE no debe entenderse como un simple trámite documental: es una parte esencial de la planificación preventiva del proyecto.
¿Cómo organizamos los trabajos en las instalaciones del cliente?
1. Analizamos las necesidades del proyecto
Para empezar a trabajar en un proyecto, necesitamos conocer qué mercancía debemos preparar, dónde se encuentra y cuáles son sus características. Analizamos aspectos como las dimensiones y el peso de los equipos, sus puntos de apoyo y manipulación, el tipo de protección requerido, el destino de la mercancía y las condiciones previstas para su transporte y almacenamiento. Esta información nos permite definir el alcance del trabajo y determinar qué recursos serán necesarios.
2. Realizamos la planificación técnica y logística
Una vez conocidas las necesidades, organizamos los medios humanos y materiales que se requieren. Esto incluye definir los materiales de embalaje, las herramientas, los equipos de protección individual y los posibles medios auxiliares. Además, ofrecemos formación preventiva al personal que se desplazará.
En esta fase también acordamos las fechas de los trabajos y los tiempos estimados. La planificación debe tener en cuenta la realidad de la planta: accesos, espacios disponibles, circulación interna, actividad productiva y posibles interferencias con terceras empresas.
3. Coordinamos con el cliente y gestionamos la CAE
Antes de desplazarnos a las instalaciones del cliente, llevemos a cabo las siguientes acciones:
- Intercambiamos información sobre los riesgos presentes en el nuevo espacio y sobre cómo nuestro trabajo puede interferir en otras actividades. Los interlocutores de ambas empresas aclaran las condiciones de acceso y las normas preventivas aplicables.
- Aportamos nuestra documentación preventiva para su validación. La documentación concreta no es igual en todas las instalaciones, ya que no depende solo de la actividad prevista; también varía en función de los riesgos detectados y de los procedimientos aplicables.
- Cuando corresponde, también concretamos otros permisos e instrucciones específicas para la zona en la que se desarrollará la operación.
Este paso resulta especialmente importante cuando los trabajos se realizan en instalaciones con actividad productiva, restricciones de acceso o procedimientos internos exigentes.
4. Preparamos el área de trabajo
A la llegada a las instalaciones, es necesario comprobar que el entorno reúne las condiciones previstas para ejecutar la operación, con espacio suficiente y accesos adecuados.
5. Ejecutamos el embalaje o trincaje
Con la planificación lista y las condiciones de trabajo verificadas, nuestro equipo puede realizar los trabajos.
Un trabajo que empieza antes de llegar a planta
Para realizar un embalaje y/o trincaje en las instalaciones del cliente, además disponer de los materiales y herramientas adecuados, necesitamos cumplir con todos los pasos explicados: debemos comprender las necesidades del proyecto, anticipar los riesgos, coordinarnos con las otras empresas implicadas y adaptar la ejecución a las condiciones reales del entorno industrial.
La planificación y la coordinación son fundamentales para establecer unas condiciones que garanticen un trabajo seguro y eficiente. Por eso, en Tm2 trabajamos junto al cliente desde las primeras fases, ayudando a definir mejor sus necesidades y organizando los recursos disponibles. Así encaminamos la operación en la dirección correcta mucho antes de llegar a las instalaciones.
