Los riesgos de planificar tarde el embalaje del project cargo
Cuando hablamos de project cargo, nos referimos a cualquier mercancía que, por sus dimensiones, peso y características, no puede moverse dentro de un contenedor estándar y necesita un enfoque especializado a lo largo de toda la cadena logística.
Esta definición abarca una gran variedad de industrias, desde materiales de construcción hasta equipos de generación de energía. Sin embargo, todas estas cargas tienen en común que su integridad estructural es imprescindible para el buen desarrollo de cualquier proyecto. Garantizar su seguridad, por tanto, es esencial, y aquí es donde entra en juego la importancia del embalaje.
¿Qué características tienen en común las cargas de proyecto?
Estamos ante un mercado que no para de crecer. Aunque es difícil calcular el valor global de estas mercancías, precisamente por la diversidad de sectores, distintas consultoras empresariales coinciden en que ya supera los 30.000 millones de dólares anuales, y los datos apuntan a que seguirá creciendo de forma sostenida. Esta buena noticia también es la causa de que el transporte sea cada vez más complejo, con rutas más largas y más exigencias técnicas en cada operación.
Pero, antes de hablar de las necesidades logísticas de estas cargas, es importante entender qué las diferencia de otras mercancías. Si el project cargo no puede transportarse con un contenedor estándar (uno de 20’, en este ejemplo), podríamos resumir sus principales características de la siguiente manera: sus dimensiones pueden exceder los 6,10 m de largo, 2,44 m de ancho o 2,59 m de alto, y su peso puede superar los 28.000 kg.
Se trata de cargas sobredimensionadas o de gran complejidad, que requieren mucha personalización y atención al detalle a lo largo de toda la operación logística. Por eso, puede resultar sorprendente ver que, en muchos casos, el embalaje no se planifica hasta el último minuto.
¿Qué riesgos evitamos con una planificación a tiempo?
Uno de los errores más repetidos en la logística de este sector es incorporar al especialista en embalaje cuando la operación ya está prácticamente cerrada. El embalaje se trata como un detalle menor, cuando debería ser una decisión a tomar desde el momento de la planificación.
Una carga mal embalada o mal trincada es un riesgo para la mercancía y puede derivar en daños físicos y económicos, penalizaciones contractuales, retrasos en la cadena de suministro o incluso en accidentes graves durante la manipulación. En cambio, cuando el especialista en embalaje entra en la operación desde las primeras fases, el margen de actuación es mucho mayor.
Los principales riesgos que podemos evitar con una planificación temprana son los siguientes:
Daños por condiciones ambientales
La mayor parte de las cargas de proyecto se mueven por vía marítima, especialmente durante las operaciones internacionales. Aunque los buques de carga rodada o pesada, por ejemplo, están preparados para las dimensiones de las mercancías, la protección contra las condiciones ambientales la proporciona mayormente el embalaje. La exposición al salitre, la humedad o las condensaciones pueden arruinar equipos de alto valor si la solución de embalaje no se ha diseñado específicamente para ese medio.
Dificultades en el manejo
Este tipo de mercancías no solo presenta un reto para el transporte; también necesita equipos especiales para su carga y descarga. Conocer de antemano estos datos y las condiciones de almacenamiento en destino permite diseñar protecciones que faciliten la manipulación en las distintas etapas de la cadena logística.
Incumplimientos normativos
Además de las normativas habituales en el transporte internacional, como la NIMF 15, algunos países cuentan con normas propias de obligado cumplimiento, y no tenerlas en cuenta implica costes y retrasos en aduanas.
La coordinación temprana como ventaja competitiva en el project cargo
En el ámbito del project cargo, cada proyecto está marcado por características únicas, que impiden el diseño de soluciones estándar; por eso, el criterio técnico debe aplicarse desde el principio. Como especialistas en embalaje industrial, sabemos que esta coordinación nos permite una mayor flexibilidad para fabricar el embalaje idóneo en cada caso, adaptando las medidas, los materiales y las protecciones a las necesidades específicas de cada operación.
Cuando transitario, cargador y especialista en embalaje trabajamos como un único equipo desde las primeras fases, es más fácil ofrecer al cliente final una operación sólida. En este sector, el margen para errores es casi inexistente, por lo que invertir en un buen embalaje es esencial para asegurar el éxito de cada operación.
